| Steven Soderbergh contra la Historia - Gustavo Rodríguez Ostria |
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A “Guerrilla” le sobra película y le falta historia. Quizá lo único cierto es que el Che llegó a Bolivia y murió en ella; el resto está muchas veces trucado; tantas que la propia trama se hace irreconocible. La puesta en escena no ayuda para nada y no hace justicia a ninguno de los adversarios de 1967. Es caótica, lenta a momentos y vertiginosa en otros, con personajes de aparecen y desaparecen sin saber dónde y a qué van, como un coro anónimo destinado solamente acompañar al personaje principal y su mito. ¿Cuántos/as espectadores/as se habrán percatado, por ejemplo, que el 17 de abril las fuerzas guerrilleras se dividieron en dos y nunca más se volvieron a ver? ¿Dónde están los siete años de investigación histórica que Soderbergh (en adelante S.) afirma haber invertido en investigar la vida del Che? ¿Qué hicieron sus asesores, entre ellos Jon Lee Anderson, autor de una muy leída biografía del Che, pero no por ella bien fundamentada? ¿O se impuso, sobre los datos, la necesidad de ajustar la narrativa a los fines de proyectar la imagen impoluta del santo-héroe y de reforzar la iconografía del socialismo del siglo XXI? Convengamos que una película no es una tesis universitaria erudita y que requiere de concesiones para no cansar al público. Igualmente que hay temas difíciles de dilucidar en la historia del Che en Bolivia. No se trata tan solo de versiones diferentes, inevitables en todo recuento del pasado, sino de temas que por escabrosos o porque lesionan imágenes consagradas, son ocultados celosamente. Quizá nunca los conozcamos. No obstante, una (re)lectura de lo ya escrito, que es bastante, bastaría para cuestionar la narrativa de “Guerrilla”. Veamos algunas infracciones históricas, las más grandes; las otras, las pequeñas, que son decenas, requerirían de otra película. 1. Regis Debray reprocha a Fidel Castro haber enviado al Che a Ñakahuasu, cuando él exploró Alto Beni “donde están las minas”. Me pregunté algo avergonzado dónde estaba nuestro compatriota Rodrigo Bellot -Director de Casting- en ese momento de desconcierto geográfico; luego asumí que sin quererlo pusieron en boca del francés uno de sus mayores aciertos, aunque tardío. En septiembre de 1966 Debray, a pedido del Che y Castro, exploró Alto Beni y el Chapare. Con su informe a cuestas regresa a Cuba a inicios de octubre. El Che no alcanza a mirar los mapas y reportes con detenimiento. Con demasiada prisa parte el 22 de octubre para un desconocido Nakahuasu, que ninguno de sus hombres ha explorado. En 1974, Debray, luego de sus reflexiones en la prisión de Camiri, publicó”La Guerrilla del Che”. En sus páginas, como también lo haría René Zabaleta Mercado, proclama lo absurdo de intentar encender la chispa de la revolución lejos de la historia y la memoria minera. En Bolivia –afirma- son los sindicatos y no focos lejanos, las fuerzas detonantes de la insurgencia. De ahí que en “Guerrilla” cuando el francés aparece interpelando a Castro, porqué el Che no está en los socavones, no hay que leer un error geográfico o un lapsus de sus productores, sino una velada crítica a la dirección cubana y su proyecto en Bolivia. ¿O no? 2. Mario Monje, llega al campamento guerrillero (que no es la Casa de Calamina como muestra la película, sino otro emplazamiento fortificado unos ocho kilómetros al norte). Poco antes el Che recibe a varios bolivianos. Paco se llama uno de ellos. Pero éste y sus compañeros arribaron recién a mediados de Febrero de 1967 y la entrevista Monje-Che se realizó el 31 de diciembre de 1966. Paco y el resto eran maoístas. Acérrimos adversarios de los pro soviéticos de Monje; sin embargo aparecen en la masa partidaria que lo oye amenazarlos que se les cortará el “viático” (sic) si siguen con el Che. Monje luce en la versión de S., anodino y sin argumentos. No se le reconoce historia ni estrategia propia. Pareciera que su único destino y el del PCB es plegarse a la profecía del Che o ser sumados al carro de los “traidores” (sic). Apostrofe necesario para evadir que la raíz de la derrota del Che no está en la ausencia comunista; sino en su propia concepción militarista. El Che, como Cristo, necesita de un Judas para exaltar la verdad pura y mesiánica de su doctrina; y si no existe hay que crearlo. 3. Dos jóvenes enfundados en sus trajes verde olivo, huyen del campamento. Vuelven con el Ejército, con las caras golpeadas. La escena nunca ocurrió. Pastor Barrera alias Daniel y Vicente Rocabado alias Orlando, prestaron declaraciones en Camiri el 14 de marzo de 1967 y luego en La Paz. Pero tropas, ingresaron en el campamento insurgente antes de conocerlas y sin tener claro que buscaban. Consecuencia de la impudencia guerrillera. El 1 de febrero el Che y su gente salieron de ronda. Debían familiarizarse con su entorno que no conocían. La marcha duró más de lo previsto. Desfallecientes, a principios de Marzo, algunos(Marcos, Inti) se aproximan al campamento petrolero de Tatarenda. Exhiben, irreflexivos, armas modernas y mucho dinero. El capitán Augusto Silva se entera casualmente y da parte al Comandante de la IV División, coronel Humberto Rocha. A Marcos, el cubano Antonio Sánchez, la imprudencia le cuesta el cargo. El Che furioso lo destituye de segundo comandante. Las tropas se movilizan. Al principio suponen que son narcotraficantes o guerrilleros del MNR, hasta que llegan las cruentas emboscadas del 23 de marzo y del 10 de abril, que unidas a las declaraciones de Barrera, Rocabado, Salustio Choque, el fragmento chamuscado de del Diario de Braulio y el hallazgo del campamento, etc., dan pistas más que seguras. 4. En la versión S. unos barbados Ciro Bustos y Regis Debray ingresan a Muyupampa. En 1967 ninguno lleva pelaje en el rostro; se afeitan antes de partir. Los “barbudos”, lo saben ellos (pero no S.) son sospechosos. Luego emerge el francés golpeado pero mudo y el argentino inmaculado dibujando el rostro del Che o mejor Del Toro representándolo. Prueba de su soplo. La película, toma así partido en la polémica de quien delató (sic) al Che. Solo que se saltan un paso. Luis J. González y Gustavo Sánchez en su libro, The Great Rebel, (1969), relata la trágica historia de Jorge - Loro- Vázquez Viaña, que el 22 de abril se extravió de la guerrilla cerca de Tikucha. Preso y torturado, no habla nada. Responde con improperios a su captores. Montan una tramoya. Un agente de la CIA- cubano para más señas- se hace pasar por un reportero panameño que desea entrevistar al Loro. Ya a solas le dice que en verdad es un enviado de Castro. El Loro engañado suelta el Che está en Bolivia, aunque luego se ratifica y señala que ya dejó Bolivia. Con la grabación en mano, la CIA y la inteligencia boliviana (Roberto-Toto-Quintanilla), presionan a Bustos y Debray. Declaran. Confirman la presencia del Che, pero los norteamericanos conservaran las dudas. Documentos desclasificados de la CIA, señalan que incluso en una fecha tan tardía como Septiembre de 1967, apostaban a que estuvo en Bolivia, pero ya había salido de ella (Ver The Situación in Bolivia, 14 .09.67. Documento de la CIA 92/67). Para los estadounidenses era claro sin embargo que la guerrilla, independientemente de quien la comandara, tenía fuertes lazos con Cuba, y actuaban en consonancia. 5. En un combate de tantos, que el desorden de la película no permite identificar, un oficial con claro acento gringo, habla con su par boliviano. Parece darle órdenes. Militares de los EE.UU. no estuvieron empero en primera línea de combate. En otra escena previa el presidente René Barrientos recibe a diplomáticos norteamericanos. La conclusión es obvia: un Ejército temeroso, como el oficial que llora al principio o que sueltan frases como mexicanos, no pudo vencer a un estratega de la guerra de guerrillas, sin el concurso de la potencia del Norte. S. sugiere que los estadounidenses estuvieron en acción desde el vamos. La verdad sin embargo, es que fueron los oficiales y los soldados bolivianos quienes, hambrientos, mal adiestrados y mal armados, quienes derrotaron al Che. Gary Prado y sus Rangers entrenados en Santa Cruz por Papi Shelton entran en acción recién el 26 de septiembre. Cuando el 8 de octubre dan el combate de la quebrada del Yuro (o Churo) solamente rematan la catástrofe. La presencia norteamericana fue mayor y probablemente más efectiva en el área de inteligencia. Por ejemplo, dispersaron informantes por toda la zona guerrillera. Honorato Rojas fue uno de ellos; se incorporó tras la brutal tortura que le dieron en Santa Cruz. Astuto y sagaz, y no el burdo campesino de poncho en medio del apabullante calor del río Guapay o Grande, montó en gran parte la operación del 31 de agosto en Puerto Mauricio sobre el río Grande, donde cayó Tania. ¿Traidor? Solo se puede traicionar a las propias ideas, al grupo al que uno se juramentó o a quien se debe servir. ¿Se puede entregar a un desconocido? Ya que hablamos de campesinos e indígenas. S. tiene una obsesión por el mundo andino y por pobladores que hablan quechua, cuando buena parte de la campaña se llevó a cabo en tierra de indígenas guaraníes, que los propios topónimos nos lo advierten (Ñakahuasu, Tapera; etc.). Tampoco eran campesinos parcelarios, sino peones de haciendas de rasgos serviles y coloniales, que el Che nunca llegó a entender (aprendía quechua en las noches; Tania tenia un diccionario quechua-aymara-español en su mochila, etc.). Si los guaraníes no se plegaron a su columna, no fue- como se ha dicho hasta el cansancio- por que en 1953 hubo reforma agraria en la zona, sino precisamente por que no la hubo. El método iluminista y religioso guevarista – mi verdad se impone con mi sola presencia- no podía romper en instantes una coraza de desconfianza y de sometimiento. Se requerirá de otro mito y lenguaje, de una fuerza histórica interna y no una externa para quebrarlo ¿No son acaso estas mismas zonas donde trajinó el Che como un fantasma, el actual nudo levantisco guaraní contra su peonaje, como lo fueron también entre 1889 y 1892 durante la rebelión del Tumpa Apiaguaiqui? 6. Sobre Tania, Tamara Bunke, alemana nacida en Argentina, Rodrigo Bellot narra una deliciosa anécdota. Durante la filmación el hijo e hija del Che “velaban por los “intereses” de su madre, intentando “rebajar” el papel de Tania”. En rigor lo engrandecieron. Tania era un “topo” y no una espía, destinada solamente a insertarse en la sociedad paceña. No tuvo relación con Barrientos. Ella rehúye contactos con personas conflictivas y complicadas; Barrientos lo era. Una amante del Presidente –aunque fuese una más- habría llamado la atención de su seguridad y de la CIA. Tania no podía correr ese riesgo, que tampoco necesitaba, dado su rol. Rompiendo instrucción aparece en el campamento el 6 de marzo. Los combates del 23 del mismo mes, la obligan a quedarse en la zona de operaciones, para furia de E. Guevara. En su diario el Che, la etiqueta de “visitante”; es decir no combatiente y por tanto no merecedora de arma larga (fusil, carabina). Estatus que nunca cambió. La escena del retiro (degradación) y luego entrega de la M-1 (incorporación al cenáculo guerrillero), es imaginada. Toda la campaña, salvo un pequeño momento en Marzo, solo estuvo armada de una pequeña pistola y no participó de ningún combate. Tania enferma queda con el grupo del cubano Joaquín, en el fraccionamiento del 17 de abril. El día que muere viste una polera verde con rayas blancas, no carga fusil, no ingresa a la casa del emponchado Rojas ni su cadáver fue exhibido junto al de sus compañeros de infortunio, pues lo hallaron recién una semana después. Tampoco su jeep fue confiscado en la Casa de Calamina, sino en Camiri, (el que perdió el vehiculo fue Coco Peredo), ni ingresó al campamento con Debray, Bustos y el Chino J.P. Chang como S. presenta; el peruano Chang lo hizo tres semanas antes que los dos anteriores, etc…. 7. Pasando decenas de otros detalles menores, por ejemplo guerrilleros que se enfundan chulos y ponchos andinos, cuando la temperatura supera los treinta grados y las más de las veces padecen de sed, al punto de tomarse sus orines(Miguel, Darío y el Chino, el 30 de agosto), detengámonos en la escena culminante y justificatoria: el martirologio. Encerrado en la mísera escuela de La Higuera, el Che recibe la visita de un Coronel, cuyo nombre no se dice, pero que representa a Joaquín Zenteno Anaya, Comandante de la VIII División. En la versión de S. se desplaza en su jeep. Se observan otros parqueados. ¡En un pueblo al que sólo se accedía a pie, en mula o en helicóptero! La escena sugiere que para el Ejército fue muy fácil dar con el Che y por tanto pudo vencerlo merced a su apabullante desplazamiento de fuerzas humanas y técnicas. Asesinado el Che el 9 de Octubre, lo llevan en la nave a Vallagrande. La cámara lo presenta cubierto con una frazada, cuando todas las fotos disponibles muestran su cuerpo amarrado, de cara al viento y sin envoltura. S. hace una última concesión, de tantas, para mantener la figura mítica del caído, a costa de la historia. En Cuba no se ha publicado oficialmente una foto del Che difunto. En su santoral laico, los héroes mueren y permanecen de pie, vivos; como de película. ----------- Gustavo Rodríguez Ostria. Historiador. Autor de Teoponte, la otra guerrilla guevarista en Bolivia(2006); en los próximos meses la editorial RBA(Barcelona) publicará su libro sobre Tania y la guerrilla del Che en Bolivia.
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