Ocho errores graves en apenas ocho páginas

Acerca de la difusión de los escritos del Che

 (Revista quincenal Juguete Rabioso, La Paz, septiembre de 2005)

Cualquier guía turística o mapa de la zona establece que Ernesto Guevara estaba hablando de Chacaltaya, la pista de esquí más alta del mundo, donde incluso se realizaban competencias internacionales hasta no hace muchos años, antes de que el calentamiento global del planeta diluyera la nieve casi completamente.



Sobre su recorrido por el lago Titicaca (pág. 72)

Dice: "Después de una viaje lindísimo bordeando el lago y de cruzar La Bolsa por Taquería, llegué a Copacabana".

Al mejor cazador se le va liebre, admitamos que lo de "una viaje" y el "La" con mayúsculas es un error tipográfico. Pero, "cruzar La Bolsa por Taquería", en vez de cruzar en balsa por Tiquina, es ya una grosería y un descuido inadmisible, una falta de respeto por el autor y por el país que él describe.

Sobre su viaje por el lago hacia Puno (pág. 73)

Dice: "...salimos rumbo a Puno, bordeando el lago. Cerca de este pueblo florecieron las Bolsas de tolora de las que no habíamos visto ninguna desde Taquera".

Todo el mundo sabe que los nativos del lago Titicaca circulaban, y todavía muchos lo hacen, en balsas de totora. La totora es una especie de junco que crece en sus orillas.

Los constructores de esas "Bolsas de tolora" (balsas de totora) son los que hicieron las naves Kon-Tiki, Ra y Ra II, con las que el explorador noruego Thor Heyerdahl demostró con sus viajes los antiguos vínculos entre América y Oceanía.

El estrecho de Tiquina es el paso obligado para ir a Copacabana, ni Taquería ni Taquera figuran en las cartas geográficas, lo hubieran verificado si las consultaban.

Estos gruesos errores aparecen en las primeras ocho páginas que se ocupan del paso de Guevara por Bolivia. No quiero imaginar y prefiero no opinar sobre lo que podría ocurrir en las más de 500 páginas restantes.

La perfección tipográfica absoluta, es una utopía inalcanzable, lo sé yo mismo como autor y editor de muchos libros. Pero, la manera en que este fragmento es presentado rebasa todo límite. ¿Es una falla de María del Carmen Ariet, coordinadora científica del Centro de Estudios Che Guevara de La Habana, a quien conocimos y apreciamos en su larga estadía en Bolivia y por sus trabajos sobre el pensamiento del Che? ¿O es (i)responsabilidad exclusiva de  Ocean Press, una casa editora basada en Australia? No lo sé, pero en todo caso María del Carmen presta su nombre como editora desde la portada del libro, además de escribir el prólogo.

Polémica

Hay en curso una polémica, particularmente ácida en Italia, sobre una especie de "privatización" del legado del Che, de la que es protagonista precisamente la casa editora Ocean Press que dice representar los intereses de la familia.

Me parece oportuno y creo que nadie estaría en contra que tanto la familia como el Estado cubano hagan todo lo posible por evitar una frívola utilización mercantil de los escritos y la propia imagen del Che (cigarrillos, ropa interior, cerveza y otros). Esa es una tarea urgente y necesaria. Por supuesto, también me parece importante que una casa editorial aparentemente con muchas conexiones internacionales como Ocean Press, publique las obras del Che en diferentes países y lenguas. Sólo tendríamos que pedirles que sean más cuidadosos en sus ediciones.

Pero, algo muy diferente es pretender monopolizar y cobrar "derechos de autor" sobre un patrimonio moral e intelectual perteneciente a la humanidad entera.

Las instituciones dedicadas a difundir el pensamiento del Che o a estudiar las circunstancias históricas que rodearon su vida, así como investigadores individuales desperdigados por el mundo, entre los que me cuento, tendríamos que pedirle permiso y pagarle a Ocean Press, nada menos, para publicar textos del Che. Extremo absolutamente inaceptable, por cierto.

Algunos de estos textos permanecían inéditos como parte del patrimonio histórico documental de Bolivia y, por supuesto, no pedimos permiso a nadie ni lo haríamos en el futuro si se diera el caso, para darlos al conocimiento público.

El Che y su legado no son propiedad privada de nadie.